Comunicación Interna: la casa por los cimientos

La comunicación externa de la empresa es muy importante, sobre todo, como ya hemos dicho en otros comentarios, para crear esa fidelidad entre empresa y consumidor. Que se sientan a gusto con nosotros y no se conviertan en consumidores de nuestra competencia.  Pero la casa se tiene que barrer desde dentro. Y tan importante o más es la comunicación interna como la que realizamos de cara al exterior.

Pondré el ejemplo del cuento popular “Los tres cerditos“. No, no voy de broma. Creo que tiene un argumento muyEstrategia Comunicación Interna  apropiado para el tema en cuestión. Todos conocemos como los hermanos de Práctico se reían de él cuando no se relacionaba con ellos y ni cantaba ni baila. Él avisaba a sus hermanos de la importancia de construir una casa fuerte por si aparecía el lobo.

Bueno, pues si lo extrapolamos a la comunicación empresarial, Flautista y Violinista serían la comunicación externa, la casa es nuestra empresa y el lobo, una crisis, sea creada por el rumor, económica o por un accidente laboral. No vamos a decir que hay que descuidar nuestra imagen exterior ni nuestras relaciones, pero menos nuestra empresa.

Citando unas declaraciones en  Equipos y Talentos.com de la responsable del Departamento de Comunicación Interna de Nestlé, Silvia Cortés: “hay que alinear el colectivo con los objetivos de la empresa y el negocio (…) transmitir la cultura y los valores de la empresa (…) generar orgullo de pertenencia a la compañía”.  La empresa que trabaja unida permanece unidad.

Hacer partícipe de los objetivos de la empresa, de sus valores y de su cultura corporativa a la plantilla es un hecho imprescindible hoy en día. Que las personas, más que trabajadores de una empresa, se sientan parte de un proyecto en común.

Cuántas veces, en los pasillos de la oficina se ha creado un bulo cada vez más grande referente a una situación, a falta de recibir una información clara y concisa, sin ambigüedades. A lo mejor el problema no era tan grande, pero en la máquina de café ya habían despedido a medio departamento, haciendo insostenible el trabajo cotidiano debido a la crispación del ambiente.

Como ya comentábamos en la entrada  “Comunicación Total”, los mayores embajadores de nuestra marca son los propios empleados. Además de ser potenciales consumidores de nuestros productos, estos también se relacionan con el exterior, a través de comidas familiares, comerciales, amigos,.. O de forma  2.0 (redes sociales, blogs,..). De nada sirve crear una imagen de cara a la sociedad de empresa comunicativa y que atiende a los demás, cuando nuestros propios trabajadores se sienten insatisfechos, poco valorados o nada escuchados.

Y es que no sólo ha cambiado la forma que las empresas han de comunicarse con sus clientes, sino también la forma de comunicarse con sus empleados, como público VIP. El 2.0 también funciona en nuestra comunicación laboral. Crear un feedback, exactamente con los mismos objetivos que los de comunicación externa: dar a conocer la personalidad de una empresa con la que sentirse identificado, escuchar  para ver lo que estamos haciendo bien y en lo que podíamos mejorar, evitar el rumor y la incertidumbre, compartir la información tanto interdepartamental como de arriba a abajo y de abajo a arriba. Un empleado satisfecho es mucho más productivo, eficiente y creativo,  y proyectará una imagen positiva de cara al exterior.

Además, con la comunicación interna, aunque no lo parezca, también se genera dividendos, o por lo menos se ahorran. Para poner un ejemplo…un medio de comunicación audiovisual. ¿Cuantas veces se ve micrófonos de la misma cadena en un mismo acto? Uno es para informativos, otro para el programa de la tarde y otro para un programa mensual de documentales, con el consecuente gasto que genera el desplazamiento de tres equipos a un mismo lugar. Tal vez esto ocurre por una mala gestión de la comunicación interna, al ver los diferentes departamentos como estancos independientes unos de otros. Lo mismo puede pasar en una empresa, a diferente nivel. A lo mejor varios departamentos están manejando la misma información con diferentes objetivos ¿no sería mejor aunar esfuerzos y trabajar en colaboración?

En otro post comentaremos la Comunicación Interna 2.0 propiamente dicha, con la utilización de los medios digitales y redes sociales internas. Una comunicación bidireccional.

Aquí, sin entrar en por qué canales, queremos resaltar la Herramienta de información del Manual de Identidad y del de Bienvenida, puramente 1.0, pero con un gran valor para el desarrollo de la empresa.

Generalmente, cuando escuchamos Manual de identidad Corporativa, tenemos en mente el diseño de nuestro logo, tipografía interna y externa, medidas, señalética… Todo lo que es referencia gráfica. Pero es mucho más. En él podemos informar a nuestros trabajadores nuestra misión, visión y valores, el organigrama, podemos describir hasta que actitud esperamos de ellos cara a nuestros clientes, la imagen de la empresa que queremos dar, el lenguaje a seguir, cómo recibir a una cliente o contestar al teléfono, los procedimientos estándar ante una reclamación… y un largo etc. Toda una serie de líneas a seguir y de información para generar fluidez y uniformidad en al imagen de la empresa, interna y externa.

De la misma manera, el Manual de Bienvenida, donde, además de saludar al recién llegado, se le informa de cuál es su objetivo esperado en la empresa, sus funciones, jefes y departamentos de la empresa, planos para encontrar Administración, Producción, Marketing… la cafetería. Aunque parezca banal, esta herramienta de comunicación interna es muy útil. Sino ¿cuántas veces hemos tenido casi parado un departamento porque todo el mundo está intentando comunicar a la nueva incorporación qué es lo que tiene  que hacer?

Usemos la herramienta que usemos para nuestra comunicación,  habría que hacer una reestructuración interna de la empresa, siguiendo una Estrategia a corto, medio y largo plazo, con la cooperación e implicación de cada uno de los empleados, desde el más alto al menos alto. Con ello se construirá una empresa fuerte, que por más que soplen malos tiempos, siempre se mantendrá en pié.